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El estudio de agua de pozo es un análisis técnico que permite evaluar la calidad del agua subterránea extraída mediante pozos, con el objetivo de determinar si es segura para el consumo humano. Esta agua, al provenir de acuíferos naturales, puede estar expuesta a diversos factores de contaminación, por lo que es indispensable realizar estudios periódicos que garanticen su potabilidad y cumplimiento con las normas sanitarias nacionales e internacionales.
Este tipo de análisis es fundamental para prevenir enfermedades transmitidas por el agua, proteger la salud de las personas y asegurar que el líquido vital cumpla con los estándares de calidad establecidos por organismos como la Secretaría de Salud, la NOM-127-SSA1-2021 y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
El análisis de agua de pozo aplica a:
Cualquier persona o entidad que utilice agua de pozo debe asegurarse de que esta sea sana, segura y libre de contaminantes, especialmente si se destina al consumo humano, preparación de alimentos o higiene personal.
Para determinar la calidad del agua de pozo, se deben evaluar diversos parámetros microbiológicos, fisicoquímicos y organolépticos, entre los que destacan:
Se recomienda realizar el análisis de agua de pozo en las siguientes situaciones:
Un monitoreo regular y riguroso permite detectar a tiempo cualquier anomalía en la calidad del agua, evitando riesgos para la salud y garantizando el cumplimiento de las normas sanitarias.
El tiempo estimado para obtener los resultados de un estudio completo de agua de pozo es de 10 días hábiles, dependiendo del laboratorio y de los parámetros solicitados. Este periodo incluye la toma de muestra, análisis en laboratorio y entrega del informe técnico con los resultados y recomendaciones.