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El análisis de aguas para consumo humano y hielo es un procedimiento técnico que permite verificar si el agua destinada a beber o a la producción de hielo cumple con los estándares de calidad establecidos por las autoridades sanitarias. Este análisis se basa en métodos microbiológicos y fisicoquímicos, los cuales permiten detectar la presencia de microorganismos patógenos y sustancias tóxicas que podrían representar un riesgo para la salud.
El agua potable debe estar libre de gérmenes patógenos y compuestos químicos peligrosos, ya que su ingestión directa o indirecta no debe causar efectos nocivos en la salud humana. Por ello, este tipo de análisis es esencial para garantizar la inocuidad del agua utilizada en hogares, industrias, comercios, hospitales, escuelas, hoteles y cualquier otro entorno donde el agua sea consumida o utilizada en procesos que involucren contacto humano.
Este análisis aplica a todos los sistemas de almacenamiento y distribución de agua potable, incluyendo:
También es obligatorio en instalaciones donde el agua es sometida a procesos de potabilización, con el objetivo de hacerla y mantenerla apta para el uso y consumo humano. Esto incluye tanto el agua embotellada como el hielo que se comercializa o se utiliza en la industria alimentaria.
Para asegurar que el agua y el hielo son seguros para el consumo humano, se deben evaluar los siguientes parámetros:
Estos parámetros están alineados con las Normas Oficiales Mexicanas (NOM) y estándares internacionales de calidad del agua, como los establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
La frecuencia del análisis depende del uso del agua. En el caso de albercas, se recomienda realizarlo mensualmente, tanto para los parámetros microbiológicos como fisicoquímicos. Para sistemas de almacenamiento de agua potable o hielo, se sugiere realizar análisis trimestrales o semestrales, dependiendo del volumen de consumo, el tipo de instalación y los requisitos regulatorios locales.
Realizar análisis periódicos permite detectar a tiempo cualquier desviación en la calidad del agua, evitando riesgos sanitarios y asegurando el cumplimiento de las normativas vigentes.
El tiempo estimado para obtener los resultados del análisis es de 5 días hábiles. Este periodo incluye la toma de muestra, el procesamiento en laboratorio y la entrega del informe técnico con los resultados detallados.